indefenso.com
Tu sitio en la red donde publicar tus quejas y reclamaciones
9may/120

Crítica a Smartbox y al Centro Bubbles Barcelona.

Publicado por Kimmi

Esta es la queja que escribo a Smartbox al volver del centro-spa Bubbles Barcelona (Ronda del General Mitre, 135), y recibir un pésimo trato. La queja la escribo el día 22 de febrero de 2012, y desde Smartbox no me dan respuesta hasta el 3 de mayo... ¡más de dos meses!, así que ya os imaginaréis la nefasta gestión del problema que han realizado...

"El establecimiento no nos ha proporcionado el tratamiento indicado en la Smartbox Vitalidad para Dos, el que habíamos elegido, y que habíamos reservado con suficiente antelación. Queríamos un tratamiento Vitalidad, que incluye: Baño turco 15 min. Hidromasaje con leche de burra 20 min. Masaje relajante 25 min. e infusión.

Según nos cuentan hubo un error al tomar la reserva, y anotaron que sólo llevábamos un masaje. Nos metieron en cabinas separadas, a mi marido en una, y a mí en otra, y después del masaje (que duró más tiempo, eso sí, y es de lo único que no nos podemos quejar, porque las chicas lo hicieron genial), nos dicen que nos vistamos y que nos dan la infusión, con todo el cuerpo lleno de aceites, sin ofrecerte siquiera una ducha. Me pongo la ropa ensuciándomela con el aceite del masaje y salgo a preguntar que qué ocurre con el baño turco y el hidromasaje con leche de burra. Luego sale mi marido, igual de confundido que yo. Nos dicen que ha sido un error del chico que nos ha hecho la reserva, que en teoría no está en ese momento en el establecimiento, porque yo solicito hablar con él. Que no pueden hacer nada, porque ya tienen a otras personas esperando, y que si realmente nos hacía mucha ilusión lo del hidromasaje... ¿Bromean? Vamos a ver, no es que me haga ilusión o no, es que hemos pagado por unos servicios que no nos están ofreciendo. Y como me pongo muy pesada, acceden a hacernos el hidromasaje "porque encuentran un hueco si esperamos un rato". Y esperamos...

Del baño turco ni rastro, claro, pero es que en el hidromasaje ni rastro de leche de burra tampoco, como anuncian en la Smartbox, no: agua del grifo amenizada con champú para el pelo (vimos el bote al lado de la bañera)... más cutre imposible, y más estafados no nos hemos podido sentir.

Al menos nos pudimos quitar el pringoso aceite del masaje al darnos la ducha posterior (con champú para el pelo, claro, porque una chica nos dijo que no tenían gel de baño). Y otra cosa, por si fuera poco, el albornoz que me dieron para secarme, más sucio imposible... asqueroso y lleno de manchas enormes. Igual se piensan que con la luz tenue que ponen no nos vamos a dar cuenta de esos detalles.

Para más indignación, yo había llamado esa misma mañana para confirmar que íbamos, indicar de nuevo el tratamiento, e incluso pregunté si hacía falta llevar bañador, por aquello del hidromasaje (ósea, que sabían de sobra a lo que íbamos). Nos han engañado porque han querido, y ya está.

Porque, por si aún fuera poco, al día siguiente llamo para hablar con el "supuesto chico que me hizo la reserva" y que fue el que se equivocó, sólo para saber qué había podido pasar, ya que yo le dejé bien claro cuál era nuestro tratamiento. Me coge el teléfono el mismo chico de siempre, que supongo es el encargado, y el que más nos ha engañado, incluso quitándose "el muerto" de encima diciéndonos que la culpa era de otro chico, que dudo mucho exista. Y, llegados a este punto, ya me llega hasta a hablar mal, con malos modos, diciendo que no entiende el motivo de mi llamada, que si no había quedado contenta, etc. Por supuesto que NO. Teníamos muchos sitios para elegir en Barcelona, incluso el famoso Spa del hotel Juan Carlos I que es de los mejores de Europa, elegimos ese porque me atrajo el tratamiento que ofrecían, y van y nos estafan... Te dejas el dinero en una Smartbox y el sitio elegido no cumple con lo mínimo exigido que debe cumplir un servicio de estas condiciones.

Sólo espero que sitios como este desaparezcan de vuestro catálogo, y que realmente ofrezcáis servicios de calidad, porque si no voy a dejar de comprar estas experiencias de Smartbox para regalar a mis familiares y amigos. No desearía ser la culpable de que ninguno de ellos tenga que pasar por este mal trago, cuando se supone que tiene que ser una experiencia positiva y bonita.

Lo que sí quiero dejar claro es la profesionalidad de las chicas que nos hicieron el masaje, que fue lo único bueno de esta experiencia, y la poca vergüenza del chico encargado, mintiéndonos, engañándonos, dando vueltas al mismo sinsentido, e incluso hablándome mal cuando volví a llamar. Si han metido la pata, y ha habido un error al hacer la reserva, no es culpa nuestra, y pienso que deberían haberlo subsanado de otro modo, no con la chapuza del hidromasaje con agua del grifo...

Indignante."

Después de más de dos meses en espera de una respuesta, recibo la “sentencia” de los responsables  de Smartbox, en la que me dejan por mentirosa, y dan la razón a ese centro donde tratan tan mal a los clientes que pagamos por sus cajitas. En el centro Bubbles Barcelona se han encargado de engañarlos (o ellos son tontos y se dejan engañar), diciéndoles que nosotros no dijimos que íbamos con un bono Smartbox, cosa que es falsa, porque no en una, sino en dos ocasiones que llamé lo dejé muy claro.

Los responsables del centro Bubbles Barcelona son unos auténticos mentirosos, y los señores de Smartbox encima lo permiten, dejando en entredicho lo que opinan sus propios clientes.

Y esta ha sido mi última respuesta a la cual no he recibido contestación, más que amenazas para que retire de esta crítica el nombre de la empleada que ha gestionado mi queja, y el email literal que ellos me enviaron, pues es de carácter confidencial. Me han amenazado con que tomarán medidas legales si no lo hago, por eso esta entrada está modificada… manda narices lo desprotegidos que estamos, y lo poderosos que se creen.

Buenas tardes, Srta X. Lo primero que me ha sorprendido es la enorme cantidad de tiempo que ha pasado desde que me puse en contacto con vosotros y hasta que he recibido una respuesta por vuestra parte. Habréis tenido, por lo tanto, suficiente tiempo para comprobar que el centro Bubbles de Barcelona no cumple con los requisitos mínimos exigidos para ofrecer un servicio de calidad a los clientes de Smartbox, y que sus responsables son unos auténticos MENTIROSOS, que son capaces de dejar a vuestros clientes como tales, con tal de no reconocer que metieron la pata y se equivocaron. Yo dije que iba con Smartbox el día que hice la reserva, incluso concretamos el tratamiento que queríamos hacernos mi pareja y yo. Pero no sólo eso, el día antes de realizarnos el tratamiento, volví a llamar para asegurarme de que todo estaba correcto, y volví a insistir sobre lo que nos íbamos a hacer. La zona de baño no estaba ocupada, porque de hecho, al quejarnos de que nos habían dejado el tratamiento a medias, nos dejaron entrar en el jacuzzi, en teoría con el tratamiento de leche de burra. Pero yo no sé si es que se pensaron que éramos tontos, o que con la poca luz no nos íbamos a dar cuenta, pero aquello no era leche de burra, sino agua con champú para el cabello. Creo que todo esto os lo he contado ya. Pero claro, igual os interesa creer las mentiras que os cuentan desde este centro que lo que os dice una cliente enfadada por un mal servicio. De nada me sirve que me den 15 minutos más de masaje, cuando se han comido dos partes de mi tratamiento (el hidromasaje con leche de burra y el baño turco) por los que hemos pagado previamente... sinceramente no compensa. Aceptamos porque no nos ofrecieron más opciones que esas. Porque me reitero en que el trato no fue el más correcto. Respecto a los albornoces, sí, nos podríamos haber quejado allí, aunque por desgracia, cuando me di cuenta de la suciedad que tenía el mío ya me había secado medio cuerpo (estábamos casi a oscuras). Y no me pareció de recibo ponerme a discutir allí en la recepción cuando había otros clientes esperando. Pensé que la mejor opción era exponer mis quejas a través de vosotros, que al fin y al cabo sois los intermediarios, y los que debéis velar porque este tipo de situaciones no se produzcan, y en caso de producirse, intentar buscar otra solución más allá de poner en entredicho lo que dicen los clientes. Pero ya veo que me he equivocado. Así que, ya que vosotros no habéis sido capaces de solucionar nada, tendré que ser yo la que difunda este mal trato recibido, ya no sólo por el centro Bubbles de Barcelona, sino por su "tapadera" Smartbox. No tendré reparo en contar mi nefasta experiencia con ambos en todo tipo de comunidades de críticas, de sitios web especializados, blogs, etc. Y por supuesto, nunca más usar ni recomendar Smartbox.

Con una simple disculpa por parte del centro se hubiera evitado todo esto, pero lamentablemente hay gente que no sabe hacer su trabajo bien.

18feb/120

Ecografías 3D y 4D en CLINICA DELTA

Publicado por Luengo

Hola, quiero alertar a otras mamás para que no vayan a esta clínica.

Os cuento, me he hecho la ecografía 4d en la clínica delta y la verdad es que he salido bastante decepcionada, por no decir otra cosa. Por un lado, teníamos cita a las 4.30, pero hemos entrado una hora más tarde, así que lo de que comas chocolate media hora antes de hacerte la prueba para que el niño esté activo no sé si habrá servido de algo, porque claro, yo lo comí a las 4.00 y hasta las 5.30 pasadas no hemos empezado la prueba.

Por otro lado, a mí no me han mirado todos los órganos, sólo el corazón, la columna (porque lo he pedido yo), el sexo, y la cabeza. Han mirado también la placenta, el flujo sanguineo, peso y medida. Mientras estábamos allí, ha entrado una compañera de la ecógrafa, y se han puesto a hablar de si quedaban a comer el martes, y luego ha entrado otra compañera y se han puesto a hablar de un problema personal y la medicación de una familiar durante 5 minutos, todo esto en medio de la ecografía, claro. Sinceramente, por 150 euros lo único que espero es un poquito más de atención y que al menos demuestren un mínimo de profesionalidad.

Cuando hemos terminado, nos han entregado el informe con 6 fotos impresas, el dvd y las fotos. El informe no dice nada, sólo recoge las medidas, el peso, el sexo y que es un desarrollo correcto, vamos, nada que no supiéramos ya. Nos han cobrado 150 euros, que era lo acordado, pero no nos habían dicho que no aceptaban tarjeta, sólo efectivo, así que hemos podido pagar de milagro.

He pedido factura y nos la han hecho por un importe inferior, es decir, por 100 en lugar de los 150 euros que realmente hemos pagado. Y cuando hemos llegado a casa, hemos podido ver el dvd, que consiste en la ecografía en sí, es decir, lo mismo que te han hecho en consulta, pero el cd de las fotos está en blanco, no se lee en dos ordenadores distintos. Qué queréis que os diga, si tengo otro niño, nunca volvería a esta clínica, ha sido bastante lamentable y he salido de allí con ganas de llorar y no precisamente de emoción. Por lo menos, hemos podido verle la carita durante 5 minutos de los 22 que ha durado la prueba.

Y. L. B.

3nov/1152

Ecografias 4D y 3D en CENEGO

Publicado por golondrina

Me hice una ecografía 4D en CENEGO para conocer la carita de mi bebé. Me han cobrado 150 euros y ha sido una verdadera estafa. Con la excusa de que estaba mal colocado sólo me han dado un vídeo de 40 segundos y un informe de lo más escueto. La clínica está en la calle Sor Ángela de la Cruz, 7 1º C, en Madrid.

Recomiendo la clínica Delta para este tipo de ecografías. En un embarazo anterior me la hice allí y quedé encantada.

30ago/1133

Peripecias para conseguir unidosis

Publicado por farmaceutik

Todo comenzó con una leve contusión en la rodilla derecha después de una caída tonta montando en bici. En el médico me recetaron descanso, algo de hielo y como no, ibuprofeno 600 mg.
Sin embargo, esta receta contenía una interesante sorpresa, no era la típica receta de una caja de tropecientos mil comprimidos sino de 6 monodosis. Es decir, me habían recetado seis comprimidos de ibuprofeno, con la indicación de tomarlos sólo si había dolor y como máximo cada 8 horas.
Como licenciada en farmacia y pese al incidente de la bicicleta, me hizo especial ilusión. Lo que no podía prever es que lo que debía haber sido una sencilla visita de cinco minutos por mi farmacia habitual, se convirtiese en una larga y desesperante tarde de peregrinación por casi todas las farmacias de mi barrio.
Llegué a la primera de ellas bastante bien, ya que casi no tenía dolor y el lujo de tener a alguien que se preocupa por ti y que te lleva en coche. Podría haberme quedado en casa, esperando mis monodosis, pero insistí mucho en ir personalmente ya que tenía interés en ver el proceso de dispensación. Entré sonriente y el farmacéutico titular, al que conozco desde hace mucho tiempo, me devolvió amablemente la sonrisa. Le deslicé la receta y la tarjeta sanitaria y él, dando un somero vistazo a la receta, puso sobre el mostrador una caja de 40 comprimidos. Mi sorpresa fue mayúscula y le indiqué que eso no era lo prescrito, ante lo que me argumentó que esto de las unidosis es algo que se habló pero que no había llegado a nada y que no estaba en el mercado.
Herida en el orgullo de una farmacéutica que está al día de su sector, pedí que me devolviese la receta para probar en otra farmacia, no sin antes dejarle claro que no sabía si era falso o mentiroso, pero que en ambos casos no se merecía ni un minuto mío más allí.
En la segunda, ya menos alegre, me topé con una farmacéutica que, sin ni siquiera hacer el amago de consultar el ordenador, me indicó que este producto aún no estaba comercializado y me devolvió la receta. No sé si fruto del estrés de la situación, de la caída o qué, no supe reaccionar y abandoné la farmacia con una decepción tremenda y sin saber qué decir.
A partir de aquí decidí marcharme a casa y dejar que mi pareja fuese el que siguiese intentando esta odisea.
Según me contó en la tercera farmacia que visitó le sucedió algo parecido a la segunda.
En la cuarta, algo más amablemente, le comentaron a mi pareja que era la primera receta de este tipo que recibían y que iban a consultarlo. Tras simular que tecleaba en el ordenador, le indicó que “esto de las unidosis no está regulado y no se puede pedir porque no está siendo distribuido todavía”.
Quinta farmacia, parece ser que leyeron y releyeron muy extrañados la receta y le indicaron que tampoco lo tenían; añadiendo además que veía imposible que fuesen seis comprimidos ya que en la receta sólo cabían cuatro cupones precinto, lo que además de ser equivocado, demuestra la necesidad de implementar completamente la receta electrónica para que los procesos sean infalibles y no dependan de personas mal formadas.
En la sexta, la cosa se puso bastante peor, cuando la farmacéutica, ante su asombro, contestó que ella no iba a trabajar este producto. Así tal cual. Mi pareja le respondió que al ser un servicio público, tenía entendido que estaban obligada a dispensar los medicamentos prescritos por los médicos (hecho que pude constatar después revisando el Real Decreto de 1718/2010 sobre receta médica y órdenes de dispensación), pero su respuesta fue que ella no podía tener todos los productos, que este no le interesaba tenerlo y que no lo iba a pedir.
Por fin en la séptima farmacia mi pareja pudo solicitar normalmente el producto. Mientras me lo contaba por el móvil llegó mi madre a casa. Me traía Ibuprofeno, aquella caja de 40 que me habían intentado colocar en la primera farmacia. Me dijo, “toma hija, si yo de esto tengo todo lo que quieras y más… y además gratis”. Estuve a un paso de romper en pedazos el título de farmacéutica, pero en lugar de eso consulté el precio de dicha caja en internet. Resultado, costaba el triple, es decir que si la hubiese aceptado desde el principio hubiese multiplicado por 3 el coste de mi tratamiento para mí y para el Estado.
En estos tiempos en los que se habla tanto del uso racional de los medicamentos y de la contención del gasto sanitario no esperaba encontrar tantos obstáculos para conseguir algo tan simple como las pastillas exactas que mi médico me había recetado, ni más ni menos.

9jun/110

Peluquerias Cebado (Gimnasio Kasan Zaragoza)

Publicado por mirabel

Cogí un bono para varias sesiones de cavitación. Al dármelos una chica muy jovencita y sin experiencia, me rompió varios vasos sanguíneos en las piernas, produciéndome un dolor horroroso y unos hematomas enormes. Fui a explicarle mi problema a la supervisora (enseñándole in situ el problema producido) y solicitándole que si no podían reembolsarme el dinero, me cambiaran las sesiones pendientes por otro tipo de servicios menos peligrosos para mi salud. La respuesta fue que yo había firmado un papel asumiendo los riesgos (lo cual era cierto, pero en ningún lugar me hablaban de la incompetencia del personal que estaba jugando con la salud de las clientas, y que nadie se hace responsable). Lo único que quiero impedir es que otras personas puedan pasar por este problema, ya que estamos hablando de temas de salud que pueden llegar a ser muy serios.