Ecografías 3D y 4D en CLINICA DELTA
Hola, quiero alertar a otras mamás para que no vayan a esta clínica.
Os cuento, me he hecho la ecografía 4d en la clínica delta y la verdad es que he salido bastante decepcionada, por no decir otra cosa. Por un lado, teníamos cita a las 4.30, pero hemos entrado una hora más tarde, así que lo de que comas chocolate media hora antes de hacerte la prueba para que el niño esté activo no sé si habrá servido de algo, porque claro, yo lo comí a las 4.00 y hasta las 5.30 pasadas no hemos empezado la prueba.
Por otro lado, a mí no me han mirado todos los órganos, sólo el corazón, la columna (porque lo he pedido yo), el sexo, y la cabeza. Han mirado también la placenta, el flujo sanguineo, peso y medida. Mientras estábamos allí, ha entrado una compañera de la ecógrafa, y se han puesto a hablar de si quedaban a comer el martes, y luego ha entrado otra compañera y se han puesto a hablar de un problema personal y la medicación de una familiar durante 5 minutos, todo esto en medio de la ecografía, claro. Sinceramente, por 150 euros lo único que espero es un poquito más de atención y que al menos demuestren un mínimo de profesionalidad.
Cuando hemos terminado, nos han entregado el informe con 6 fotos impresas, el dvd y las fotos. El informe no dice nada, sólo recoge las medidas, el peso, el sexo y que es un desarrollo correcto, vamos, nada que no supiéramos ya. Nos han cobrado 150 euros, que era lo acordado, pero no nos habían dicho que no aceptaban tarjeta, sólo efectivo, así que hemos podido pagar de milagro.
He pedido factura y nos la han hecho por un importe inferior, es decir, por 100 en lugar de los 150 euros que realmente hemos pagado. Y cuando hemos llegado a casa, hemos podido ver el dvd, que consiste en la ecografía en sí, es decir, lo mismo que te han hecho en consulta, pero el cd de las fotos está en blanco, no se lee en dos ordenadores distintos. Qué queréis que os diga, si tengo otro niño, nunca volvería a esta clínica, ha sido bastante lamentable y he salido de allí con ganas de llorar y no precisamente de emoción. Por lo menos, hemos podido verle la carita durante 5 minutos de los 22 que ha durado la prueba.
Y. L. B.
Ecografias 4D y 3D en CENEGO
Me hice una ecografía 4D en CENEGO para conocer la carita de mi bebé. Me han cobrado 150 euros y ha sido una verdadera estafa. Con la excusa de que estaba mal colocado sólo me han dado un vídeo de 40 segundos y un informe de lo más escueto. La clínica está en la calle Sor Ángela de la Cruz, 7 1º C, en Madrid.
Recomiendo la clínica Delta para este tipo de ecografías. En un embarazo anterior me la hice allí y quedé encantada.
Peripecias para conseguir unidosis
Todo comenzó con una leve contusión en la rodilla derecha después de una caída tonta montando en bici. En el médico me recetaron descanso, algo de hielo y como no, ibuprofeno 600 mg.
Sin embargo, esta receta contenía una interesante sorpresa, no era la típica receta de una caja de tropecientos mil comprimidos sino de 6 monodosis. Es decir, me habían recetado seis comprimidos de ibuprofeno, con la indicación de tomarlos sólo si había dolor y como máximo cada 8 horas.
Como licenciada en farmacia y pese al incidente de la bicicleta, me hizo especial ilusión. Lo que no podía prever es que lo que debía haber sido una sencilla visita de cinco minutos por mi farmacia habitual, se convirtiese en una larga y desesperante tarde de peregrinación por casi todas las farmacias de mi barrio.
Llegué a la primera de ellas bastante bien, ya que casi no tenía dolor y el lujo de tener a alguien que se preocupa por ti y que te lleva en coche. Podría haberme quedado en casa, esperando mis monodosis, pero insistí mucho en ir personalmente ya que tenía interés en ver el proceso de dispensación. Entré sonriente y el farmacéutico titular, al que conozco desde hace mucho tiempo, me devolvió amablemente la sonrisa. Le deslicé la receta y la tarjeta sanitaria y él, dando un somero vistazo a la receta, puso sobre el mostrador una caja de 40 comprimidos. Mi sorpresa fue mayúscula y le indiqué que eso no era lo prescrito, ante lo que me argumentó que esto de las unidosis es algo que se habló pero que no había llegado a nada y que no estaba en el mercado.
Herida en el orgullo de una farmacéutica que está al día de su sector, pedí que me devolviese la receta para probar en otra farmacia, no sin antes dejarle claro que no sabía si era falso o mentiroso, pero que en ambos casos no se merecía ni un minuto mío más allí.
En la segunda, ya menos alegre, me topé con una farmacéutica que, sin ni siquiera hacer el amago de consultar el ordenador, me indicó que este producto aún no estaba comercializado y me devolvió la receta. No sé si fruto del estrés de la situación, de la caída o qué, no supe reaccionar y abandoné la farmacia con una decepción tremenda y sin saber qué decir.
A partir de aquí decidí marcharme a casa y dejar que mi pareja fuese el que siguiese intentando esta odisea.
Según me contó en la tercera farmacia que visitó le sucedió algo parecido a la segunda.
En la cuarta, algo más amablemente, le comentaron a mi pareja que era la primera receta de este tipo que recibían y que iban a consultarlo. Tras simular que tecleaba en el ordenador, le indicó que “esto de las unidosis no está regulado y no se puede pedir porque no está siendo distribuido todavía”.
Quinta farmacia, parece ser que leyeron y releyeron muy extrañados la receta y le indicaron que tampoco lo tenían; añadiendo además que veía imposible que fuesen seis comprimidos ya que en la receta sólo cabían cuatro cupones precinto, lo que además de ser equivocado, demuestra la necesidad de implementar completamente la receta electrónica para que los procesos sean infalibles y no dependan de personas mal formadas.
En la sexta, la cosa se puso bastante peor, cuando la farmacéutica, ante su asombro, contestó que ella no iba a trabajar este producto. Así tal cual. Mi pareja le respondió que al ser un servicio público, tenía entendido que estaban obligada a dispensar los medicamentos prescritos por los médicos (hecho que pude constatar después revisando el Real Decreto de 1718/2010 sobre receta médica y órdenes de dispensación), pero su respuesta fue que ella no podía tener todos los productos, que este no le interesaba tenerlo y que no lo iba a pedir.
Por fin en la séptima farmacia mi pareja pudo solicitar normalmente el producto. Mientras me lo contaba por el móvil llegó mi madre a casa. Me traía Ibuprofeno, aquella caja de 40 que me habían intentado colocar en la primera farmacia. Me dijo, “toma hija, si yo de esto tengo todo lo que quieras y más… y además gratis”. Estuve a un paso de romper en pedazos el título de farmacéutica, pero en lugar de eso consulté el precio de dicha caja en internet. Resultado, costaba el triple, es decir que si la hubiese aceptado desde el principio hubiese multiplicado por 3 el coste de mi tratamiento para mí y para el Estado.
En estos tiempos en los que se habla tanto del uso racional de los medicamentos y de la contención del gasto sanitario no esperaba encontrar tantos obstáculos para conseguir algo tan simple como las pastillas exactas que mi médico me había recetado, ni más ni menos.
Peluquerias Cebado (Gimnasio Kasan Zaragoza)
Cogí un bono para varias sesiones de cavitación. Al dármelos una chica muy jovencita y sin experiencia, me rompió varios vasos sanguíneos en las piernas, produciéndome un dolor horroroso y unos hematomas enormes. Fui a explicarle mi problema a la supervisora (enseñándole in situ el problema producido) y solicitándole que si no podían reembolsarme el dinero, me cambiaran las sesiones pendientes por otro tipo de servicios menos peligrosos para mi salud. La respuesta fue que yo había firmado un papel asumiendo los riesgos (lo cual era cierto, pero en ningún lugar me hablaban de la incompetencia del personal que estaba jugando con la salud de las clientas, y que nadie se hace responsable). Lo único que quiero impedir es que otras personas puedan pasar por este problema, ya que estamos hablando de temas de salud que pueden llegar a ser muy serios.
